La protección de la maternidad

Con el objeto de proteger a la trabajadora durante el embarazo frente a los riesgos laborales que puedan tener influencia nociva sobre su salud, se establecen unas medidas específicas. En primer lugar, ¿qué debe comprender la evaluación de los riesgos? La determinación de la naturaleza, el grado y la duración de la exposición de la trabajadora a agentes, procedimientos o condiciones de trabajo que puedan influir negativamente en su salud o la del feto. ¿Y si estos resultados suponen un riesgo? En tal caso, será el empresario quien deba adoptar las medidas necesarias para evitarlo. ¿Pueden adaptarse las condiciones de la trabajadora o el tiempo de trabajo? Sí, evitando por ejemplo que haga turnos de noche o trabajo a turnos. ¿Y si no fuese posible esta adaptación? En ese caso, el empresario deberá ofrecerle otro puesto o funciones diferentes que sean compatibles con sus conocimientos y su estado. ¿Y si esto tampoco fuese posible? Podrá, ser reasignada a otro puesto. Eso sí, conservando el derecho a las retribuciones de su puesto original. ¿Y si tampoco pudiese ser reasignada? En última instancia, se declarará el paso de la trabajadora a la situación de suspensión del contrato de trabajo por riesgo durante el embarazo, por el periodo que resulte necesario. Además, la embarazada tendrá derecho a ausentarse del trabajo sin pérdida de remuneración para la realización de exámenes prenatales y técnicas de preparación al parto, previo aviso al empresario y justificando la necesidad de su realización dentro del horario laboral.

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